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Presentación

El Colectivo de Prevención y Educación Rehilete A.C. Por sus siglas COPERE A.C., es una organización no gubernamental de carácter no lucrativo, fundada en mayo del 2002 en los Estados Unidos Mexicanos y que tiene como objetivo general prevenir y atender las conductas antisociales y parasociales que los niños y jóvenes adquieren por su vulnerabilidad ante las problemáticas sociales, la desintegración familiar y la falta de educación, así como promover y sustentar las conductas para integrar a los niños y jóvenes a la sociedad con actitudes responsables, capacidad de autogestión y fomentar la convicción de que es posible mejorar la calidad de vida en el presente y consolidarla para el futuro.

COPERE A.C., se integra gracias a la experiencia acumulada que en mas de 8 años de trabajo, sustentado en teoría y práctica con poblaciones denominadas comúnmente como "niños de la calle", se ha brindado en colaboración con instituciones, programas de asistencia o bien por iniciativa propia y toma forma gracias al interés de integrar una comunidad de niños y jóvenes, voluntarios, profesionales y personas interesadas, que funcione como un equipo en constante mejora personal e interpersonal para lograr los objetivos propuestos.

Objetivos

Centrar la atención a niños y jóvenes que se encuentren en situación de riesgo a ser expulsados a la calle, así como apoyar los procesos de integración social de menores que vivan en la calle y la quieran dejar. Con la intención de poder focalizar el esfuerzo y enmarcar los resultados de manera sistemática, COPERE A.C. establece requisitos para la atención de los menores como son: ser de sexo masculino, de edad entre los 7 y 14 años, no presentar ningún tipo de discapacidad física o intelectual, no presentar problemas de adicción severos y no tener pareja. Fuera de estas características (que no estén dentro del rango de edad o sean de sexo femenino o presenten discapacidades o adicciones severas) la asistencia de COPERE A.C. ofrecerá a quien lo necesite una canalización adecuada, comprometida y responsable a otras instituciones que tengan el perfil adecuado de acuerdo a los intereses del individuo atendido. No es intención de COPERE A.C. ignorar el resto de las problemáticas y es un gran deseo que en un futuro se tenga la capacidad operativa para poder tratar con otras poblaciones.

Metodología

Los métodos pedagógicos que utilizamos en COPERE A.C. se basan en cuatro grandes pedagogías que a través del tiempo han sido utilizadas en el trabajo con poblaciones vulnerables. La pedagogía implementada por Antón Makarenko, la cual nos da la posibilidad de trabajar el orden, disciplina y limpieza en los menores. La pedagogía del Oprimido de Paulo Freire, nos facilita el camino para ubicar y entender cuales son los "momentos mágicos" por los cuales pasan los niños para poder apoyarlos en su proceso de crecimiento. El aprendizaje significativo de Asubel nos ayuda a determinar con qué referentes llega el menor a nuestra asistencia y poder partir de una base sin tener que iniciar de nueva cuenta un proceso que le provoque frustración y/o baja autoestima, evitando así su deserción o rechazo. El proceso en sus diferentes fases es complementado con la pedagogía lúdica la cual revela el carácter y ansiedad por la que transita el menor al mismo tiempo que disipa los comportamientos violentos de su trato.

Contexto

COPERE A.C. identifica serias problemáticas sociales que rodean a los niños, jóvenes, adultos e instituciones. Por la dificultad de solución, COPERE A.C. mas que un fin busca ser un medio, un polo de atracción a las alternativas del desarrollo individual de cada actor de acuerdo a las circunstancias existentes. Estas problemáticas las identificamos de la siguiente manera:

  1. La subsistencia de niños y jóvenes en ambientes de riesgo, en ambientes de nulas oportunidades y en general en medios no adecuados para la formación y desarrollo propiciados ya sea por un entorno familiar y social inestable así como la falta de educación oportuna.
  2. Falta de mecanismos institucionales adecuados para la prevención de conductas contrarias a las normas juridico-sociales y que frenen la génesis del fenómeno del niño de calle así como la carencia de acciones a nivel institucional de impacto positivo para solucionar el fenómeno una vez que se presenta.
  3. Desigualdad y desintegración social que afecta por igual a todos los rangos y clases sociales, pero cuyos efectos se manifiestan de peor forma en los grupos mas vulnerables cerrando y constituyendo así un círculo vicioso de lo mencionado al principio.
  4. Uso y abuso de las sustancias psicoactivas en rangos de edades cada vez mas cortas así como por parte de familiares y personas que rodean al menor.
  5. Falta de espacios para laborar en instituciones de este corte ya sea como profesionales o voluntarios con perfiles y responsabilidades claramente definidos y objetivos claros.
  6. Falta de formación y selección de personal con vocación y carácter para este tipo de trabajo.
  7. Fallas sistemáticas de los medios de comunicación en su afán de dar a conocer el problema a la población mediante sensiblerias que promueven el manejo y la explotación comercial del fenómeno lejos de ofrecer una alternativa de solución, además de estropear y alterar el trabajo profesional de campo.
  8. Carencia de políticas de cooperación inter-institucional para encausar de manera ordenada los esfuerzos gubernamentales, de la población civil y ONG's.

Lo anterior descrito sirve como marco de referencia para diseñar y orientar las diversas actividades que COPERE A.C. implementará en su momento, y canalizarlas atacando de manera específica o en conjunto esta serie de problemáticas en los diferentes campos de acción, desde la asistencia y trabajo directo con los niños y jóvenes, el trabajo con familiares y adultos relacionados, hasta las actividades institucionales y de promoción.

Visión de la problemática

Como reflejo del pensamiento de sus integrantes, COPERE A.C. , sin abandonar las metodologías y la sistematización que requiere todo trabajo, presenta a continuación una serie de ideas que pueden tomarse como base de un marco filosófico que no intenta ser rígido exponiendo axiomas o demostraciones sobre la problemática, si no que intenta ser reflexivo, tal vez idealista, y hablar de los factores que afectan a nuestra sociedad y a nosotros mismos como individuos. Se intenta con esto establecer una referencia moral para la praxiología de quienes formamos parte de este proyecto.

En México, nuestra sociedad urbana sufre una descomposición la cual consideramos que surge de la des-vinculación de las necesidades fundamentales del ser humano y las costumbres/actividades sociales, económicas y políticas. Los objetivos de los diferentes actores se disparan en direcciones opuestas y contradictorias. Se pierde con facilidad el rumbo individual ante esta realidad.

La desintegración familiar es resultado de un entorno adverso para el desarrollo humano, producto de la incongruencia de valores e información, de la competencia constante, de la ignorancia como principal producto de consumo, y de la pobreza como imposibilidad real para sustentar un nivel de vida homogeneo. La verdad se esconde tras las apariencias, los intereses, la moralidad y las necesidades de los más afortunados.

Replanteando los paradigmas actuales para encontrar nuevos caminos de integración social, entendemos y redefinimos a la pobreza como un fenómeno que imposibilita a una sociedad sustentar un nivel de vida satisfactoriamente homogéneo y que acoja de forma justa las necesidades comunes. Bajo este paradigma, la riqueza y la pobreza son sustancialmente el mismo fenómeno. Más que fenómenos complementarios son fenómenos resultantes uno del otro e indisociables. Si buscamos un proceso social de justicia debemos identificar en nosotros mismos los comportamientos de nuestra persona y de nuestro pensar y actuar que fomentan las diferencias y/o el desequilibrio en nuestro trato social. La discriminación, los tratos diferentes, la corrupción, los purismos religiosos raciales e intelectuales, las modas, la hipocresia y la imposición de ideas sin fundamentos practicos. Creemos que de esta manera las poblaciones de niños y jóvenes vulnerables sufren la pobreza (y la riqueza). Es la relación con la sociedad que los circunda la que pone en evidencia las diferencias de trato, la imposibilidad de satisfacer las necesidades y termina por consolidar la asfixiante incongruencia de vivir en ella.

Para atacar el problema de los niños y jóvenes de la calle, vulnerables en sistuación extraordinara, es necesario comprender que hay que salirse de la “burbuja de incongruencia” social y de la “moralidad” establecida. Es necesario un trabajo personal de des-identificación de las circunstancias y entornos “morales” que nos rodean y permear en nuestra mente ideas que nos permitan asimilar la complejidad social en general y del individuo en particular de forma práctica. Se trata de abandonar las posiciones que tienden a parcializar adoptando diversos ángulos de vista de la problemática y procurar la conformación y asimilación de un paradigma multifactorial del fenómeno y procurar un entorno de multiples soluciones.

Creemos que la falta de involucración de la persona hacia el mundo y el entorno que le rodea y que le sustenta es en gran parte el factor causante de las diferencias lacerantes entre los seres humanos. Acercarse al niño en situación extraordinaria exige involucrarse. Este involucrarse es el único presente posible, significa el destierro del desconocimiento y no aceptación hacia el otro, significa la aceptación de que las diferencias no son un obstáculo si no una oportunidad y que el trabajo con el niño es un trabajo conjunto que pone en evidencia las posibilidades, imposibilidades, fortalezas y debilidades de ambos actores. Por todo esto "involucrarse" es un beneficio mutuo de aprendizaje.

Cuando el presente de un niño se mejora, se mejora su vida. El futuro en el sentir del menor es sólo una idea impuesta desde la prespectiva de un adulto. El presente inmediato representa la única posibilidad de un niño para poder continuar con su siguiente presente. En el trabajo de campo con los niños y jóvenes surge un enfrentamiento entre 'su presente' y el 'futuro que le plantea el educador'. El tratamiento de esta disparidad de percepción de vida (esta sincronía de tiempos y necesidades) puede ayudar a crear vínculos entre el educador y el niño, el trabajo se convierte entonces en bidireccional y complementario.

Cualquier actividad tendiente a modificar la realidad presente y las circunstancias presentes en un ambiente de aceptación, de reconocimiento, de ludicidad, de cariño incondicional y de respeto a la naturaleza será una actividad que COPERE abrigará en lo posible dentro de su programa de actividades. Siempre con la consigna de cumplir con requerimientos de calidad, responsabilidad y seriedad a nivel profersional y personal pero sin abandonar la libertad de pensamiento basada en la capacidad, la inteligencia y la cordialidad para poder contrastar y justificar las ideas. La ignorancia no es administrable, sólo puede tratar de contenerse, el conocimiento se puede administrar y nos hace libres.